jueves, 6 de noviembre de 2014

Tal vez no ser es ser sin que tu seas,
sin que vayas cortando el mediodía
como una flor azul, sin que camines
mas tarde por la niebla y los ladrillos,

esa luz que llevas en la mano
que tal vez otros no verán dorada,
que tal vez nadie supo que crecía
como el origen rojo de la rosa,

sin que seas, en fin, sin que vinieras
brusco, incitante, a conocer mi vida,
ráfaga de rosal, trigo del viento,


Y desde entonces soy porque tú eres,
y desde entonces eres, soy y somos,
y por amor seré, serás, seremos.

Me Gustas Cuando Callas...

Me gustas cuando callas porque estas como ausente
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas llenas del alma mía.
Mariposa de ensueño, te pareces a mi alma
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas, y estas como distante
y estas como quejándote, mariposa en arrullo
Y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle en el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.


Me gustas cuando callas porque estas como ausente,
distante y doloroso como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa basta.
Y estoy alegre, de que no sea cierto.