Tu presencia en mi vida
es una de las cosas más importantes que me han ocurrido. En todo momento estas
a mi lado, acompañándome y ayudándome. La distancia
nos aparta un poco, haría todo lo posible para que volviéramos a encontrarnos,
siento que pierdo la mitad de mí. Eres como mi opuesto y mi complemento, la
mejor compañía que he tenido en el camino de la vida.Hoy vuelven a mi memoria
tantas ocasiones en las que nos hemos divertido, las bromas compartidas, los
códigos secretos. Río contigo aun estando en soledad, desde la distancia…
También recuerdo algunos momentos en los que he llorado por distintos motivos.
A veces por ti, otras por mí. Pero las lágrimas, cuando se comparten, alivian
el dolor de quien sufre. Valoras en mis cualidades
que yo no conocía, fortalezas que creía perdidas, aspectos de mí que, con tu
ayuda, se renuevan para mi crecimiento. ¿Poseía oculto todo eso o tu fe en mi
lo hizo surgir y desarrollarse? Tal vez no lo sepa nunca pero te agradezco que
lo descubrieras. Recuerda cuantas
situaciones similares hemos compartido y como las superamos. Sentirás que esa
fortaleza te da ánimo para seguir adelante. Cuantas veces me has dado fuerza tú
para superar los conflictos que surgían… Te pido que hagas lo mismo: cuando
necesites apoyo para atravesar alguna tormenta, acude a mí y todo saldrá bien. Ni la distancia
ni el tiempo lograra separarnos. Nada hará que te olvide o que sienta que no te
necesito. Eres una persona única. Nunca me separare de ti. Que difícil el
momento de la despedida, el temor de no tenerte cerca si te necesito. Pero todo
se compensa en el reencuentro: volvemos a hablar de cada tema como si ni un día
hubiera pasado. Como sólo ocurre entre los que se quieren. Me entristece
no saber de ti durante unos segundos. Me es imposible ocupar ese vacío con
otras personas u otras actividades. Y cuando esas ocasiones ocurren, espero
siempre tener alguna novedad sobre tu vida. Hazme saber como estas, nunca dejes
de comunicarte conmigo. Dime lo que quieras, pero no me dejes en silencio. Tú y yo somos los dos
pilares de un puente espiritual. Espero con alegría cada mensaje tuyo, todas
tus llamadas, tus correos. Porque cuando los recibo puedo compartir contigo
cada detalle de lo que me cuentas como si me hubiera ocurrido a mí. ¿Hay algo
mas que necesites? ¿De que manera puedo ayudarte? Pídemelo. Al hacer algo por
ti puedo devolverte parte de lo mucho que me has dado. Habernos encontrado en
la vida ha sido una bendición, pues nuestra compañía nos revitaliza y hace que
nos valoremos más. A pesar del tiempo transcurrido, siempre siento que hay una
nueva persona por descubrir en ti… Me ocurre muchas veces: interrumpo alguna
tarea y pienso qué opinarías de ese asunto, como lo resolverías, si estarías de
acuerdo con la manera en como lo enfrento. Nadie podría ayudarme más porque una
sugerencia o una crítica tuyas son fundamentales para mí a la hora de tomar mis decisiones. Saber que
podemos compartir todo sin pensar donde estemos ni que horarios o rutinas
vivamos es algo muy especial. Capturamos la
importancia de cada instante para después vivirlo otra vez a dos. Hemos
establecido casi sin darnos cuenta algunas costumbres que aun hoy atesoramos.
Nuestras horas únicas y particulares: secretos compartidos aun en la distancia. Cuando dudo me
ayudan a encontrar la mejor solución. Incluso tus silencios me hablan de lo que
piensas. Sabes como hacerme reflexionar si temes que me equivoque. Tu recuerdo
alivia la inmensidad del mundo y me ayuda también a ver mejor las cosas. Tu historia
estará siempre entrelazada con la mía. Se de tus recuerdos queridos y conoces
mis tristezas ocultas. Relatándonos el pasado hemos mirado hacia el futuro.
Compartir lo que he sufrido y también aquello que aun somos felices y nos da
mas deseos de continuar. A veces recurro a ti no
para contarte, ni para preguntarte… Simplemente, cuando me agobia la tristeza,
cuando siento que a mí alrededor todo se vuelve hostil y contrario, necesito
que estés a mi lado. Nada ni nadie podría suplantar tu presencia en mi vida. Quisiera
encontrar las palabras justas para expresarte lo importante que eres para mí,
porque tu confianza tiene sobre mi alma un “efecto especial”. El efecto
positivo que solo el cariño embellece y magnifica. Ahora, por
medio de estas palabras, te estrecho en un abrazo emocionado. Y te digo una vez
más que, pase lo que pase, puedes contar conmigo. Porque no importa dónde estés
ni el tiempo que transcurra: vives en mi corazón para siempre cariño mío. Mil besos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario